20 octubre, 2008

ABEL GONZALEZ GONZALEZ, POETA CUREPTANO


EL IGNORADO POETA DE LA TIERRUCA

Abel González González nació el Curepto el 11 de julio de 1879.

Luego de cursar estudios en el Seminario de Talca, los siguió en la U. De Chile, graduándose de abogado en 1904.

Fue Director de “La Prensa” de Curicó y, tras su desempeño en el poder judicial en Lontué y Molina, fue trasladado a Iquique, donde fallecería en 1930.

Su poesía esta inspirada en temas campesinos o motivos patrióticos y ha sido recogida en varias antologías. Sus versos son sencillos y de impronta campesina, intenta describir a través de sus versos la belleza de la manera más sencilla posible, le canta al paisaje del secano costero, sus costumbres y su aire: es llamado "poeta de la tierruca" pero al mismo tiempo su obra es profundamente religiosa, capaz de contemplar en lo cotidiano de vivir y amar, la Presencia mistérica que le da sentido a nuestro existir. Su poesía por lo tanto, sin ser panteista, es una hierofanía en medio de lo secular.


Algunas de sus obras:

Auroras y Crepúsculos,

Creo,

Pequeños Poemas,

Tierra chilena,

Velut Umbra.

Aquí un par de minifragmentos:


La Sombra del Quilantral
“De un añoso quilantral
bajo la verde enramada
la fuente de la quebrada
guarda su limpio cristal .
(...)

Constelada mi frente
Constelada mi frente de ilusiones
mi corazón de amores constelado,
sintiendo a Dios en todo lo creado
y adorándolo en todas mis canciones.

Así quiero vivir en mis rincones
en mi rústico huerto soleado...
(...)

16 septiembre, 2008

Es cureptano ¿Quién es?




























viva septiembre


Su Majestad, el Huaso


Voy a brindar dijo un huaso

por mis costumbres tan puras

por las riendas, por la montura

por la manea y el lazo.

Por mi pingo que ni al paso

ni al trote me deja feo

y cuando lo rodajeo

suele correr como el viento

y el estrellero y violento

atajando en el rodeo.

24 julio, 2008

Bien por Gabriel.

Me gustó mucho el comentario a propósito de la "famosa" noticia del hospital. Lo cierto es que en ésta no se ve el Curepto verdadero que tu lograste conocer. Esa noticia mostró una caricatura impropia de mi terruño. Se hizo un show indebido.
Curiosamente nunca se dijo que hubo un hospital anterior, lleno de historia, alegría y dolor, y que un día al más estilo Macondo, cedieron sus muros y se derrumbo, mientras la gente era atendida como un día más.

A propósito de mi esencia cureptana, yo viví toda mi niñez y adolescencia en la calle Patricio Lynch, conocida por entonces como la calle de los perros.

A propósito de aquella famosa noticia del hospital Curepto

Recuerdos de Curepto
Ahora que la pequeña ciudad se ha convertido en un lugar casi tan conocido como Macondo, permítanme escribir sobre mis recuerdos y poner en perspectiva lo sucedido en estos días.

Escrito por Gabriel Rodríguez


El impacto comunicacional de lo sucedido ha sido tan grande- a pesar que hay una cierta tradición de inauguraciones adelantadas - que es posible que novelas y películas del futuro se inspiren en este suceso, convirtiéndolo en un nuevo mito regional. Conocí a muchos cureptanos en la década del 80, época en que viajaba desde Santiago para formar jóvenes y descansar unos días en la cercana y bella Iloca. Por esos años dos misioneros norteamericanos, José Cappel y José English recorrían la zona en bicicleta consolando a los enfermos y ayudando a los pobres. Semanas de lluvia intensa que sumían al pueblo en la humedad eran comunes. Allí conocí los chícharos y disfruté las mejores lentejas y quesos frescos de que tenga memoria. El padre Cappel, reconocido como santo por todo el pueblo oraba hasta altas horas de la madrugada. El otro José contaba malos chistes y gustaba ver las noticias en un televisor en blanco y negro.

La Plaza, como ahora, era el corazón y el centro cívico donde una de mis hijas adoptivas aprendió a correr.

Fue una noche de julio de 1983, luego de la tercera Protesta Nacional que escuché al dictador en Curepto anunciando por fin el término de la censura a los libros. A los pocos meses pude editar “Entre Nosotros Mañana”, un breve poemario que había esperado años para salir a la luz.

Mis recuerdos de Polo, de Alicia, de Elba, de la Sra. Teresa y sus exquisitos kuchenes y tortas, se han mezclado estos días con la bullada inauguración del Hospital. Cada vez que paso veloz por su Plaza deseo ver y saludar a mis amigos de esos años. Más allá de las pequeñas pillerías inaceptables, Curepto es hoy más atractivo que ayer. Ha sabido combinar la tradición con la modernización. Cuando pasen los ecos de estos días, el nuevo Hospital vendrá a resolver las necesidades de sus habitantes y a reforzar su innegable progreso.

Mal por los errores, bien por la realidad y por Curepto.

26 junio, 2008

Ricas Tetas


www.Tu.tv


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21 junio, 2008

La Calle de Los Perros: La Calle de Los Perros

BRILLA EL ORO
BRAMA EL TORO
¿QUÉ ES?

La Calle de Los Perros


Un pájaro
quiso tocar el cielo
y la rama de un peral
lo sostuvo
al caer


(sebastián)

La Calle de Los Perros: LA M ALDICI�N DEL CURA SOMOZA

La Calle de Los Perros: LA M ALDICI�N DEL CURA SOMOZA

Compilación desde distintas fuentes sbre el polémico sacerdote

Superhombre


SUPERHOMBRE


Nietzsche

fue un anciano decrépito

que desde una silla de ruedas

creó su propia religión.


(sebastián)

05 noviembre, 2007

LA M ALDICIÓN DEL CURA SOMOZA



LA LEYENDA DEL CURA EL CURA SOMOZA

Ya desde antiguo nuestra Diócesis fue bendecida con un Clero sano y trabajador. Incluso la leyenda del Cura Somoza (José Antonio Somoza Ponte), que sintetiza algo de la picaresca criolla, habla de un sacerdote fiel y definidamente religioso.
obispadodelinares.cl/

Muchos años atrás en la ciudad de Linares, ocurrió una historia muy especial que relataremos a continuación:

A un sacerdote de apellido Somoza se le acusó de haber tenido un romance con la secretaria de la parroquia, ya que se le veía salir muy tarde de su trabajo.
Debido al enojo del sacerdote se dirigió a la plaza de la ciudad, se paro en cada una de las esquinas y maldijo nuestra ciudad con las siguientes palabras: Esta ciudad no podrá surgir, será muy poca la población de linares y finalmente no se podrán construir edificios altos.

Todas las palabras dichas por el cura se cumplieron, y al cabo de algunos años la ciudad de Linares volvió a su normalidad.
mauxlin.galeon.com

Recorriendo la calle principal “Independencia” a un costado de la esquina nororiente, un día después de almorzar me pongo a mirar los libros usados puestos en la vereda que ofrecía un hombre de unos 50 años, flaco, barba canosa con pinta de hippie… le pregunto por los libros, …me explica que los libros son de su colección personal y que era escritor y poeta, me resuelve la interrogante de quien era Valentín Letelier ,le compro el tambor de hojalata de Günter Grass, hasta que me ofrece su libro de poesía, para que opinara de sus poemas, interesantes con harto de tierra, naturaleza y campo. Como era el último que tenía no se lo compre, eso si me ofreció otro, que mas bien era un cuadernillo “La maldición del cura Somoza y otros relatos”, me explica que lo de la maldición y el Linares antiguo, la existencia de un mercado La Recova y algunos detalles de la antigua iglesia, mas menos los escenarios donde se trama esta historia que cuenta la relación de un cura y los antiguos linarenses de principios del siglo XVIII.Aquí les entrego unos fragmentos del cuento “La maldición del cura Somoza…” de Manuel Antón, escritor linarense:Malditos.Maldigo a los que han llegado a la calumnia y a la mala fe.DifamadoresHabrá miseria e infidelidad en sus hogares, reyerta en sus campos, y sangre en sus manos.Malditos.Seres crueles y sin entrañas.Generación descarriada y perversa, os quemareis con vuestra lengua en el fuego eterno.De las médulas de vuestros huesos sin sangre, saldrán los alaridos, y seréis despreciados por vuestra descendencia, que renegará de ustedes por los siglos de los siglos.Malditos desnaturalizados, os corroerán en vida los gusanos, ni las mortajas retendrán la podredumbre escurridiza de vuestras carnes, y os revolcaréis por siempre en los vapores ponzoñosos del maligno.Dios te libre, Villa de San Ambrosio

snobismo.blogspot.com/

El cura Somoza: Fue un cura satánico de la época de la colonia, se dice que es pariente lejano del cura Tato, y maldijó las 4 esquinas de la plaza de Linares para que esta mierda de cuidad nunca surgiera. Hasta el momento su maldición ha tenido exito.
www.wikipediars.com/index.php?title=Linares

El Sacerdote José Antonio Somoza Ponte, llegó a Linares en Noviembre del año 1804 enviado por el Obispo de Concepción a aconquistar nuevas almas para el cielo.
Así paso el tiempo hasta 1810 donde se instauraba la Primera Junta Nacional de Gobierno. Sin embargo el Cura Somoza como buen Español era mejor Realista, no aprobando lo sucedido y en sermones dominicales criticó duramante a los insulgentes que propiciaban la deslealtad al Rey Fernando VII.
Los habitantes de la Villa, comenzaron a hablar cosas raras del Cura, con el propósito de echarlo de la Parroquia. El Padre Somoza maldijo la Villa de Linares en sus cuatro esquinas de la Plaza, para que no progresara por la envidia y el chismorreo de sus habitantes, que utilizaron a este Cura como blanco directo de sus ataques de copuchas por ser Realista; y sobre todo, por la ayuda muy cercana de una hermosa joven llamada Amanda Ovalle, quien ayudaba al Padre a ordenar los libros de la Parroquia, anotando Nacimientos, Defunciones, Matrimonios, Bautizos, etc...
El Cura Somoza desaparecio por varios años de la Villa, hasta regresar al Fundo de su hermana en las afueras de Linares y pasar sus últimos años de vida allí.
Después de su muerte era frecuente verlo en la casa penando, causando miedo por sus apariciones fantasmales a los trabajadores del Fundo.
Posteriormente la casa fue vendida a un empresario que deseaba invertir en la zona, pero quebó todo negocio que emprendía. Nuevamente la casa fue vendida, esta vez a una familia de Santiago. Durante las remodelaciones los trabajadores notaban la desaparición de sus herramientas. Cuando la familia se traslado a la casa, no podían dormir por los ruidos extraños que se escuchaban en el Fundo. Desde ese día la casa a estado a la venta. En la actualidad, en 1998, un Sacerdote quiso romper con la Maldición del Cura Somoza por lo cual exorcizó las cuatro esquinas de la Plaza. Era un día soleado sin ninguna nube, y terminó con una lluvia intensa cuando el Cura exorcizaba la última esquina. El Secerdote terminó internado en un centro psiquiátrico.
El Mausoleo de la Familia Somoza Ponte fue vendido y quienes lo compraron han ido muriendo sucesivamente y extrañamente. El Mausoleo aún existe en el Cementerio de Linares y la Casa en el Fundo sigue hasta la fecha en venta.
proyectopop.blogspot.com/2005/11/la-maldita-mala-maldicin-del-cura.html

En el año 1953, en la revista Linares con el seudónimo de Nieves de Ancoa apareció publicada “La maldición del cura Somoza”. A continuación un resumen de las siete carillas del original.

Llegado a la villa de Linares, el cura José Antonio observó la iglesia que estaba en construcción, en realidad era solo un edificio de tabiques y muros a medio terminar en el año 1804, que se levantaba en una pequeña extensión de la calle O’Higgins esquina Constitución (actual ). Tenía una sola nave con una ancha puerta que miraba al oriente y una pequeña torre en que se encontraba la campana que llamaba a la oración.

No existía casa parroquial, razón por la cual fue invitado a vivir a la casa de los Castillos, entre los muchos asistentes que acudieron ese día a saludarlo y presentarles sus respetos se destacaba la joven Amanda Ovalle, de diecisiete años, quién desde hacía un año llevaba las anotaciones en los libros parroquiales.

Hacia fines de 1810 el enfrentamiento entre realistas y patriotas involucraron al cura Somoza y comenzaron los rumores que le involucraban con su secretaria. Las malas lenguas decían haberlos vistos conversar de manera íntima; más de alguna vez almorzaron juntos; otros los habrían visto cabalgar juntos cerca de Abranquil, o que una tarde caminaron juntos por la cañada. Todo esto dicho con exageración, pero, algo no se podía negar y era la admiración que sentía don José Antonio por su secretaria; un afecto como el de padre a su hija. La gente no lo vio así y se enseñoreo en murmurar de su párroco.

Los feligreses comenzaron a faltar a los oficios religiosos, hasta que la situación se hizo insostenible para el cura Somoza. Una noche terminada la última misa, al salir los escasos vecinos se quedó orando en silencio, se levanto y removiendo los ornamentos sacó una caja con ribetes negros que se usaba en los oficios fúnebres.

El sacristán lo miró asombrado cuando le solicitó que le acompañara a la plaza, que a esa hora la cubría una espesa niebla, dirigiéndose a la esquine norte sacó el hisopo con aceite y lo esparció hacia el cielo y la tierra mientras decía: - Villa ingrata, nunca será grande. Habrá miseria en tus calles, reyertas en tus campos, infidelidad en los hogares. Gente mal criada, vuestras lenguas os castigarán por cuatro siglos. Tendréis hijos ingratos, conquistarán glorias y no disfrutaréis de ellas. Jamás perderéis vuestra condición de villa pobre.

Así lo fue haciendo en las otras tres esquinas, regresó a la iglesia guardando la custodia y se postró a los pies de la virgen a quién le rogó para que la maldición no cayera a las almas limpias y puras de la villa.
www.linaresguia.cl/histo.htm

06 diciembre, 2006

La Calle de Los Perros: La Calle de Los Perros: La Poes�a Nos Une: C�SAR VALLEJO(1892-1938)

Valentín Letelier (1852-1919)
Ideólogo del radicalismo chileno
Valentín Letelier Madariaga fue uno de los intelectuales chilenos más destacados de su época, cuyos aportes de mayor relevancia fueron la renovación del sistema de educación pública y la introducción en el país de los estudios sociológicos. Letelier nació en Linares en 1852 y cursó su educación primaria en la vecina Talca. En 1867 ingresó al curso de Humanidades en el Instituto Nacional de Santiago, para continuar más tarde los estudios de Derecho en la Universidad de Chile. Para financiarlos, se desempeñó como profesor de historia en el Instituto Americano e inspector suplente del Instituto Nacional. De sus últimos años en el Instituto e inicios de la Universidad datan sus primeras aproximaciones a la filosofía positivista, escuela que enfatiza el empleo de principios materiales y racionales para la comprensión de fenómenos científicos y sociales. Comenzó a aplicar esta doctrina en la educación en 1875, cuando fue nombrado profesor de literatura y filosofía en el Liceo de Copiapó, una vez terminados sus estudios de Derecho. En 1881 fue designado secretario de la embajada chilena en Berlín, lo que le permitió enriquecer sus reflexiones filosóficas y conocer un modelo de educación pública que podía servir de ejemplo para la reforma de la enseñanza en Chile. De regreso en el país, remeció al ambiente intelectual con dos ensayos que promovían la introducción de paradigmas sociológicos en el estudio de la historia y la política. Paralelamente, asumió la Cátedra de Derecho Administrativo en la Universidad de Chile alcanzando, en 1906, el honor de ser elegido por dos períodos rector de la Universidad de Chile. En 1913, Letelier renunció a la rectoría para dedicar los últimos años de su vida a la redacción de dos obras que reunieron su aporte a las ciencias sociales en Chile. Letelier fue, además de pensador, un importante ideólogo del radicalismo y fue elegido diputado por su partido entre 1879 y 1888. Ante la emergencia de la cuestión social, Letelier difundió las ideas socialdemócratas e impulsó la alianza con el partido Demócrata. Su admiración por el socialismo de estado alemán impulsado por Bismark –que implementó las leyes sociales de seguro obrero, de indemnización por accidentes del trabajo y de pensiones de invalidez o ancianidad- se profundizó luego de su estada en Alemania. Sin embargo, su pensamiento no puede definirse como “socialista”: Letelier fue partidario de la legislación social, no del socialismo; de la propiedad individual y no de la lucha de clases.

La Calle de Los Perros: La Poes�a Nos Une: C�SAR VALLEJO(1892-1938)

La Calle de Los Perros: La Poes�a Nos Une: C�SAR VALLEJO(1892-1938)