05 noviembre, 2007

LA M ALDICIÓN DEL CURA SOMOZA



LA LEYENDA DEL CURA EL CURA SOMOZA

(Opiniones, datos y retratos literarios)


I

Muchos años atrás en la ciudad de Linares, ubicada eal sur de lo que es la actual Región de Maule, ocurrió una historia muy especial :

A un sacerdote de apellido Somoza se le acusó de haber tenido un romance con la secretaria de la parroquia, ya que se le veía salir muy tarde de su trabajo.

Debido al enojo del sacerdote se dirigió a la plaza de la ciudad, se paro en cada una de las esquinas y maldijo nuestra ciudad con las siguientes palabras: Esta ciudad no podrá surgir, será muy poca la población de Linares y finalmente no se podrán construir edificios altos.

Todas las palabras dichas por el cura se cumplieron. 

mauxlin.galeon.com

II

Ya desde antiguo nuestra Diócesis fue bendecida con un Clero sano y trabajador. Incluso la leyenda del Cura Somoza (José Antonio Somoza Ponte), que sintetiza algo de la picaresca criolla, habla de un sacerdote fiel y definidamente religioso.

obispadodelinares.cl


III

Recorriendo la calle principal “Independencia” a un costado de la esquina nororiente, un día después de almorzar me pongo a mirar los libros usados puestos en la vereda que ofrecía un hombre de unos 50 años, flaco, barba canosa con pinta de hippie… le pregunto por los libros, …me explica que los libros son de su colección personal y que era escritor y poeta, me resuelve la interrogante de quien era Valentín Letelier, le compro El tambor de hojalata de Günter Grass, hasta que me ofrece su libro de poesía, para que opinara de sus poemas, interesantes con harto de tierra, naturaleza y campo. Como era el último que tenía no se lo compré, eso si me ofreció otro, que mas bien era un cuadernillo “La maldición del cura Somoza y otros relatos”, me explica que lo de la maldición y el Linares antiguo, la existencia de un mercado La Recova y algunos detalles de la antigua iglesia, mas menos los escenarios donde se trama esta historia que cuenta la relación de un cura y los antiguos linarenses de principios del siglo XVIII. Aquí les entrego unos fragmentos del cuento “La maldición del cura Somoza…” de Manuel Antón, escritor linarense:
"
Malditos.
Maldigo a los que han llegado a la calumnia y a la mala fe. 
Difamadores: 
Habrá miseria e infidelidad en sus hogares, reyerta en sus campos, y sangre en sus manos.
Malditos. 
Seres crueles y sin entrañas.Generación descarriada y perversa, os quemareis con vuestra lengua en el fuego eterno.De las médulas de vuestros huesos sin sangre, saldrán los alaridos, y seréis despreciados por vuestra descendencia, que renegará de ustedes por los siglos de los siglos.
Malditos desnaturalizados, 
os corroerán en vida los gusanos, ni las mortajas retendrán la podredumbre escurridiza de vuestras carnes, y os revolcaréis por siempre en los vapores ponzoñosos del maligno.
Dios te libre, Villa de San Ambrosio".

snobismo.blogspot.com/

IV

El Sacerdote José Antonio Somoza Ponte, llegó a Linares en Noviembre del año 1804 enviado por el Obispo de Concepción. La iglesia  estaba en construcción,y era sólo un edificio de tabiques y muros a medio terminar. Tenía una sola nave con una ancha puerta que miraba al oriente y una pequeña torre en que se encontraba la campana que llamaba a la oración.

Con la instauración de la Primera Junta Nacional de Gobierno, en 1810,  el Cura Somoza que más que buen Español era mejor Realista, fue revelando su posición política ante lo sucedido en sus sermones dominicales criticando duramante a los insurgentes que propiciaban la deslealtad al Rey Fernando VII. Esto provocó que muchos habitantes de la Villa, comenzaran a hablar cosas raras en su contra. con el propósito de echarlo de la Parroquia. 

Pero al parecer no era sólo eso, sino que había una sabrosa historia por su cercana relación   con una hermosa joven llamada Amanda Ovalle, de diecisiete años, quien ayudaba al Padre a ordenar los libros de la Parroquia, anotando Nacimientos, Defunciones, Matrimonios, Bautizos, etc...Las malas lenguas decían haberlos vistos conversar de manera íntima; más de alguna vez almorzaron juntos; otros los habrían visto cabalgar juntos cerca de Abranquil, o que una tarde caminaron juntos por la cañada. Los feligreses comenzaron a faltar a los oficios religiosos, hasta que la situación se hizo insostenible para el sacerdote. 

Entonces Somoza decide maldecir la ciudad . Una noche terminada la última misa, al salir los escasos vecinos se quedó orando en silencio, se levanto y removiendo los ornamentos sacó una caja con ribetes negros que se usaba en los oficios fúnebres.

El sacristán lo miró asombrado cuando le solicitó que le acompañara a la plaza, que a esa hora la cubría una espesa niebla, dirigiéndose a la esquine norte sacó el hisopo con aceite y lo esparció hacia el cielo y la tierra mientras decía: - 

Villa ingrata, nunca serás grande. Habrá miseria en tus calles, reyertas en tus campos, infidelidad en los hogares. Gente mal criada, vuestras lenguas os castigarán por cuatro siglos. Tendréis hijos ingratos, conquistarán glorias y no disfrutaréis de ellas. Jamás perderéis vuestra condición de villa pobre.

Así lo fue haciendo en las otras tres esquinas, regresó a la iglesia guardando la custodia y se postró a los pies de la virgen a quién le rogó para que la maldición no cayera a las almas limpias y puras de la villa.

Después de la legendaria "maldición", el Cura Somoza desapareció por varios años de la Villa, hasta regresar al Fundo de su hermana en las afueras de Linares y pasar sus últimos años de vida allí.
Dicen que después de su muerte era frecuente verlo en la casa penando, causando miedo por sus apariciones fantasmales a los trabajadores del Fundo.

Posteriormente la casa fue vendida a un empresario que deseaba invertir en la zona, pero quebró todo negocio que emprendía. Nuevamente la casa fue vendida, esta vez a una familia de Santiago. Durante las remodelaciones los trabajadores notaban la desaparición de sus herramientas. Cuando la familia se traslado a la casa, no podían dormir por los ruidos extraños que se escuchaban en el Fundo. Desde ese día la casa a estado a la venta.

En la actualidad, en 1998, un Sacerdote quiso romper con la Maldición del Cura Somoza por lo cual exorcizó las cuatro esquinas de la Plaza. Era un día soleado sin ninguna nube, y terminó con una lluvia intensa cuando el Cura exorcizaba la última esquina. El Sacerdote terminó internado en un centro psiquiátrico.

El Mausoleo de la Familia Somoza Ponte fue vendido y quienes lo compraron han ido muriendo sucesivamente y extrañamente. El Mausoleo aún existe en el Cementerio de Linares y la Casa en el Fundo sigue hasta la fecha en venta.

proyectopop.blogspot.com/2005/11/la-maldita-mala-maldicion-del-cura.html
www.linaresguia.cl/histo.htm
Nieves de Ancoa, Revista Linares, 1953





3 comentarios:

Juan Guillermo Maldonado dijo...

Aunque casi esotérico me alegro de tu vuelta al mundo de las letras, yo estoy medio parado también. Tengo novedades trascendentes,derribados pero no aplastados...

saludos conch.....

Juan Guillermo Maldonado dijo...
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Anónimo dijo...
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